En lugar de aceptar negociar un exilio dorado, Nicolás Maduro decidió estirar la liga y exponerse a lo que finalmente le ocurrió el pasado sábado 3 de enero a las 2 de la madrugada: ser extraído de su bunker por un minucioso y certero operativo militar de grupos de fuerza Delta de EU y trasladado a Nueva York para ser juzgado por cargos de narcoterrorismo. El corolario Trump de la Doctrina Monroe inaugura una nueva era en América Latina con esta intervención, que, aunque erradica de la política continental y nacional a un actor nocivo para la vida democrática que pocos van a extrañar, es violatoria de la legalidad internacional. Los intereses de Washington en Venezuela hoy, no responden a una vena democratizadora y de respeto a los derechos humanos violados sistemáticamente por Maduro y su camarilla desde hace años, sino al interés por recuperar el control del petrodólar en el geopolítica regional y global: Washington pretende amarrar la política petrolera al dólar digital estadunidens...
Trump va por todo en su estrategia de política exterior. Como en los tiempos de Theodore Roosevelt el mundo se le presenta a su antojo. Pretende el dominio total del acontecer global. Y por lo visto, la práctica, antes que la estrategia, lo muestra en plenitud. Washington se prepara para ejercer un nuevo sistema de control que le permita dominar las diferentes regiones del mundo. La estrategia de seguridad nacional (ESN) que publicó la Casa Blanca en días pasados establece con toda claridad este planteamiento. Estados Unidos utiliza el poder económico, incluidas amenazas de fuertes aranceles para imponerse. Además, ya no se descarta el empleo de la fuerza militar para lograr su cometido, incluso contra aliados. El documento evidencia el espíritu de la máxima expresada por el gobierno de Trump: Estados Unidos primero. Trump defiende una visión distópica del mundo en la cual el orden internacional liberal es reemplazado por una sucia forma de llegar a acuerdos basados únicamente en la fu...