Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, se ha encargado en días recientes de darle visibilidad a la impúdica condición antidemocrática del régimen que él y su esposa, Rosario Murillo, mal dirigen. En un discurso que pronunció con motivo del 47 aniversario de la revolución sandinista que el 19 de julio de 1979 derrocaría a la dictadura que, por más de 40 años, mantuvo a Anastasio Somoza Debayle en ese país, y reveló en una frase que consolida su autoritarismo: “aquí no volverá a haber elecciones”. La sentencia desenmascara a una tiranía que había cancelado ya la realización de elecciones libres en Nicaragua y le impone a este país un recorrido de no retorno en la triste historia democrática de las Américas. Ya antes, Ortega y Murillo pervirtieron los procesos electorales e impusieron fraudes, encarcelando opositores, y despojando de sus derechos políticos a cientos de disidentes, siendo el caso más notorio y flagrante el de las presidenciales en 2021, cuando el y su esposa se impusiero...
La presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado de nuevo pleito con Estados Unidos, cuidándose, en su narrativa antiyanqui, de no tocar a Donald Trump, como si este no fuera el autor de la políticas de seguridad frente a México. En particular, tenemos el caso de la acusación en contra de Rubén Rocha Moya, exgobernador con licencia de Sinaloa. Sheinbaum se ha empeñado en protegerlo y se ha negado a seguir el protocolo del Acuerdo de Extradición que firmamos hace años con Estados Unidos y a detenerlo preventivamente con miras a llevar a cabo un juicio de extradición contra él, el senador Insunza y el coro de colaboradores durante su gobierno. Lo tiene escondido en un rancho de Guamúchil, Sinaloa, protegido por la policía estatal y el ejército. No obstante, nueva información que nos aporta Raymundo Rivapalacio en El Financiero habla de que “ha trascendido en la Secretaría de la Defensa que el exgobernador está siendo protegido por el Ejército en una de sus dos instalaciones militares: la 9ª Zo...