La presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado de nuevo pleito con Estados Unidos, cuidándose, en su narrativa antiyanqui, de no tocar a Donald Trump, como si este no fuera el autor de la políticas de seguridad frente a México. En particular, tenemos el caso de la acusación en contra de Rubén Rocha Moya, exgobernador con licencia de Sinaloa. Sheinbaum se ha empeñado en protegerlo y se ha negado a seguir el protocolo del Acuerdo de Extradición que firmamos hace años con Estados Unidos y a detenerlo preventivamente con miras a llevar a cabo un juicio de extradición contra él, el senador Insunza y el coro de colaboradores durante su gobierno. Lo tiene escondido en un rancho de Guamúchil, Sinaloa, protegido por la policía estatal y el ejército. No obstante, nueva información que nos aporta Raymundo Rivapalacio en El Financiero habla de que “ha trascendido en la Secretaría de la Defensa que el exgobernador está siendo protegido por el Ejército en una de sus dos instalaciones militares: la 9ª Zo...
Donald Trump volvió a hacer de las suyas y aparte de negociar a la baja un memorándum de entendimiento con Irán (que hoy está fracasando), y en el que claudicó en todas sus demandas, ahora, de nueva cuenta declaró desde el G7, que el nuestro es un país dominado por el crimen organizado y que la presidenta está asustada. En pocas palabras, volvió a acusar a Sheinbaum de no poder con el paquete, e insinuó que Estados Unidos podría tomar cartas en el asunto y perseguir militarmente por tierra los objetivos y posiciones de fuerza del que llama narcoterrorismo. Al mismo tiempo, el vicepresidente JD Vance afirmó que Estados Unidos se reservaba el derecho de tomar “medidas militares” contra los cárteles e imponer por la fuerza los términos estadunidenses en defensa de su población y su seguridad nacional, si el Estado mexicano no detenía la violencia de los cárteles y el trasiego de drogas, principalmente el fentanilo. Sobre esto, en un reciente libro, (Inside the Imperial Presidence of Donal...