lunes, 21 de agosto de 2017

La UNAM y Trump

En no pocas ocasiones, la UNAM se ha visto confrontada por desafíos, resultado de los acontecimientos locales y globales. La universidad es, ciertamente, una de las instituciones más acabadas de México. De hecho, de entre las instituciones fundadas por el México del siglo XVI al XXI, es quizá la que mayor legitimidad ha logrado conservar.

20 de Agosto de 2017

Desde la UNAM, pensamiento y acción han ido a la par. Desarrolla investigación de primera calidad, vinculada a los grandes problemas nacionales y globales, y ha ofrecido, con las limitaciones presupuestarias conocidas, alojamiento académico a miles de estudiantes de grado y de posgrado. También ha sido espacio de asilo político a los grandes perseguidos de la Tierra, recuérdense a los refugiados españoles, sudamericanos y centroamericanos que han buscado en nuestro país refugio y en la UNAM un espacio académico que les diera oportunidades a sus expectativas de especialización y continuidad a sus labores docentes y científicas.

El exilio español nos dio intelectuales y científicos de la talla de Carlos Bosch García, Óscar de Buen, Juan Antonio Ortega y Medina, Wenceslao Roces y Adolfo Sánchez Vázquez, por mencionar sólo algunos de los muchos que enriquecieron y acompañaron las rutas del debate científico y humanístico mexicano. Vasconcelos promovió una universidad que fuera centro de pensamiento, pero también un espacio plural y armónico para el debate acerca de los grandes problemas de México, de las Américas y posteriormente del mundo. Esta vocación universal ha llevado a la UNAM a destacarse entre sus pares mexicanos y de la América Hispana, como una entidad plural e incluyente indispensable y cuya vocación por el pensamiento crítico es piedra fundacional, está profundamente arraigado en su alma.

Su creciente empeño en internacionalizarse, la ha llevado a tener representaciones en EU, Canadá, Europa y China. La UNAM se acerca al mundo y a los problemas específicos que se viven en las diferentes latitudes. Es pues, una universidad que al tiempo que amplía su proyecto al exterior, se vuelve fiel representante de la nación a la que sirve. Y en este ejercicio, desde luego, la UNAM aprende de sí misma y de las otras entidades hermanas a través de las cuáles tiene presencia en el extranjero. Podríamos decir, que nuestra universidad se vuelve una, más cosmopolita y conocedora de la realidad global.

En este contexto, la UNAM no puede pasar por alto los procesos de transformación que el mundo vive, más aun cuando las oleadas del extremismo están imponiéndose en contra de las tradiciones democráticas que distinguen al Estado liberal moderno. Ni tolerancia frente al yihadismo fanático y asesino ni tolerancia frente al demagógico escepticismo sobre cambio climático, ni el negacionismo acerca de la existencia del holocausto ni ante la violación de los derechos humanos de los migrantes y refugiados, todos ellos ciudadanos universales a fin de cuentas.

La UNAM es una institución de inteligencias críticas y de saberes científicos y humanísticos, y se ha preparado por décadas para entender desde la razón científica y humanista las problemáticas sociales, económicas, culturales, políticas y científicas. Hoy en día, nuestra universidad no puede pasar por alto la amenaza que representan el terrorismo islámico y el extremismo protofascista, representado por Donald Trump y por sus seguidores, los supremacistas blancos, los neonazis y los racistas del KKK, que acaban de amenazar a todos sobre la factibilidad de que EU regrese a las guerras culturales que tanto daño hicieron al tejido social. Tampoco puede pasar por alto el contexto socioeconómico en que se apostan estos movimientos, tanto en Austria (FPO), Holanda (PVV), Hungría (Jobbik), Polonia (PiS) y demás países donde la discriminación, la xenofobia o la tiranía se instalen para someter pueblos y sistemas enteros.

Como lo dijo The Economist, Trump es el hombre más peligroso del mundo. Para México, representa una amenaza especial, toda vez, que su deshilachado (pero peligroso) movimiento atenta contra los derechos civiles, incluidos los de nuestros connacionales, hoy perseguidos por su narrativa autoritaria y por las hordas que la acompañan. Si el Estado mexicano se resiste a sumar esfuerzos con la academia pública en este esfuerzo, es hora de que nosotros sumemos fuerzas desde la universidad a fin de acompañar a la sociedad, que padece el veneno regado por la intolerancia. La UNAM nunca quedará ausente de una encomienda así.

lunes, 7 de agosto de 2017

La gallina de Stalin y el niño flojo

Dícese de Josef Stalin que en una de sus reuniones mandó pedir una gallina. En cuanto se la trajeron la tomó del cogote con una mano y con la otra empezó a desplumarla (no se sabe en qué lado quedó la mano maltrecha). La gallina, desesperada por el dolor, intentó liberarse sin éxito. Stalin la tenía fuertemente sujetada. Al final, la gallina quedó por completo desplumada

06 de Agosto de 2017

Después de esto, se dirigió a sus ayudantes y les dijo: “Ahora queden atentos a lo que va a suceder”. Stalin puso a la gallina en el piso y empezó a caminar, al tiempo que le arrojaba granos de trigo. La gallina, adolorida y sangrante a más no poder, perseguía a Stalin e intentaba repetidamente agarrar su pantalón, mientras éste continuaba tirándole el trigo.

El caso es que la gallina no paraba de perseguirlo. Ante la asombrada reacción de sus colaboradores, cuenta la anécdota, Stalin les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos. ¿Vieron cómo me persiguió la gallina? Así es la mayoría de los pueblos: persiguen a su gobernantes y políticos, a pesar de la humillación y el dolor que aquellos les causan, a cambio de dádivas”.

Cierta o no, esta anécdota nos ilustra muy bien cómo ciertos políticos se las agencian para gobernar engatusando a sus ciudadanos. Más aún, se podría aplicar a muchos casos nacionales muy concretos.

No obstante, me gustaría referirme aquí al paralelismo que esta historia tiene con Trump, a quien el Newsweek acaba de llamarlo en su última portada, “niño flojo” (lazy boy) y lo retrata como un consumidor adicto a programas de TV y comida chatarra, y renuente a trabajar. Y se pregunta, ¿estará Trump aburrido de gobernar?, toda vez que, entre otras ligerezas, en medio año de mandato, se la ha pasado en el campo de golf 40 días.

Lo más destacable —aunque no el estilo sanguinario de Stalin— es el carácter tiránico del presidente Trump, quien ha sido infiltrado por los enemigos que tiene dentro del aparato de Estado, principalmente dentro de las agencias de seguridad a cuyos miembros ha enfurecido desde el despido, el 9 de mayo pasado, de James Comey como director del FBI.

Las más recientes filtraciones de las conversaciones que tuvo con Peña y el primer ministro de Australia, y publicadas en el Washington Post, desataron la furia del magnate, quien mandó al empequeñecido y humillado Jeff Sessions a anunciar, amenazante y bravucón, advertencias severas en contra de la prensa estadunidense, en el nombre de la defensa de la seguridad nacional.

En realidad, lo que destaca es lo siguiente: el problema no es la prensa, sino las muchas y ensañadas filtraciones sobre las interminables torpezas de Trump, que provienen desde dentro del aparato y que muestran cuan odiado es el Presidente entre múltiples sectores de la opinión pública (su popularidad sigue a la baja: 33%).

A la prensa la ha atacado en su tono burlón y agresivo desde el principio de su caótica campaña por el poder y con las nuevas amenazas, organizaciones de periodistas han acudido al Comité de Protección a Periodistas, quienes ven en esta avanzada autoritaria una amenaza contra la primera enmienda de la Constitución.

No es gratuito que a las tormentas provocadas por su ineptitud se orqueste una campaña en contra del presidente menos querido de la historia.

Como todos los déspotas narcisistas y atormentados, el niño malo de la Casa Blanca coincide en la forma y fondo con Stalin. Su discurso está lleno de notas humillantes contra sus interlocutores, sean éstos mujeres, minorías, contrincantes políticos, periodistas o jefes de Estado.

Y también, como todo buen narcisista que se cree superior a sus próximos, después de humillarlos, los adula o los trata de comprar.

Para entender esto, léase bien la transcripción de la conversación que Trump mantiene con Peña y con Turnbull para darse una idea de lo cerca que está llegando a un estado de sicosis delirante que ya había sido advertido por muchos actores, principalmente la Asociación Americana de Psiquiatría. Confiemos en que los tiempos de la gallina de Stalin no atrapen a Washington.

lunes, 24 de julio de 2017

Medios de comunicación amenazados

Los medios de comunicación han sido expuestos a un serio peligro por parte de Trump, quien los ha atacado de diversas formas por las críticas que han emitido en contra de sus acciones como Presidente. De hecho, han sido censurados y vetados por la Casa Blanca en las ruedas de prensa cotidianas que se celebran en la sede del Poder Ejecutivo

23 de Julio de 2017

l New York Times, CNN, el Washington Post y la BBC han sido, entre otros, los medios considerados indeseables por Trump y su recién renunciado jefe de Comunicación, Sean Spicer, quien ya fue sustituido por Anthony Scaramucci, un banquero neoyorkino e íntimo del Presidente.

La agresiva retórica de Trump en contra de los medios ha implicado que algunos de sus seguidores, incluidos grupos neonazis, hayan empezado a lanzar amenazas en contra de periodistas específicos, sus familias y conocidos. “Nunca pensé que yo iba a estar hablando de esta manera acerca de un presidente estadunidense, estos son tiempos extraños”, comentó Robert Mahoney, subdirector del Comité para la Protección de los Periodistas. Por su parte, Margaux Ewen, directora de comunicaciones de Reporteros sin Fronteras, declaró que “aún no ha visto una respuesta adecuada del gobierno desde que Trump tuiteara un video en contra de CNN”. Y es que, muy en su estilo, el Presidente hizo circular en las redes sociales, a través del muy popular Reddit, un viejo video en un evento de la asociación de lucha de EU, la WWE, en el que aparece apaleando a otra persona, sólo que éste tenía sobrepuesto a la altura del rostro, el logo de CNN.

Aparte de que este tuit ha sido criticado por los medios, como un mensaje grotesco e infantil, también se considera un mensaje inédito en la historia de la muy cultivada libertad de prensa en EU, además de ser visto como un acto de incitación a la violencia por parte de grupos, sectores e individuos radicalizados.

No son pocos los incidentes en los que Trump ha protagonizado ataques contra la prensa. Hace una semana usó una vez más su cuenta de Twitter, ahora para vapulear a los conductores del programa de la MSNBC; “Morning Joe, Mika Brzezinski y Joe Scarborough”, a quien llamó “IQ bajo”, “Mika loca” y “Joe el sicópata”. El narcisismo de Trump y su poca tolerancia a la crítica en contra de sus acciones lo enervan, al grado de que no puede evitar estos arrebatos. Todo este espectáculo tiene dos posibles explicaciones: un claro y nunca disimulado odio en contra de la libertad de los medios para someter a las figuras públicas al conocido escrutinio que se estila en Estados Unidos. Aunque también es probable que, al tiempo en que logra cumplir este cometido con mucho éxito, toda vez que logró titulares en la prensa escrita y televisiva, intentó distraer la atención del público después de otra semana desastrosa, en la que el Senado rechazó su plan de salud en sustitución del Obamacare, en virtud de que dejaría a cerca de 22 millones de personas sin cobertura médica, de que los funcionarios electorales de varios estados declinaron cooperar con él y su polémica comisión para investigar el supuesto fraude electoral que no se ha cansado de denunciar demagógicamente y de que el eterno Rusiagate le sigue ocasionando dolores de cabeza, esta vez por el involucramiento de su hijo mayor y su yerno en la trama, por haberse reunido durante la campaña con una enviada del Kremlin.

Todos estos asuntos son de enorme gravedad y fácilmente, conociendo su personalidad y pensamiento totalitarios, se estarían convirtiendo en detonantes de los aspectos más peligrosos y oscuros de Trump. Todo lo cual nos avisa, al menos hasta ahora, de que el Presidente se endurecerá o caerá más pronto que tarde en una crisis política aún mayor que las que se ha provocado el propio Trump. Como diría Oscar Wilde, “el hombre es el único animal que mata lo que más ama”. Pero antes de que esto ocurra con Trump, este sujeto puede ocasionar aún más daño del que ya ha propinado a la democracia estadunidense y a sus instituciones.

El muro: de la payasada, a la poquedad y la estulticia

No sólo dejó Estados Unidos solo al gobierno de Peña Nieto en la reunión extraordinaria de la OEA en Cancún y no mandó a su secretario de Estado a debatir sobre el grave conflicto venezolano. Ahora, de nueva cuenta y por razones que ignoramos, el Presidente de México se prestó a las humillaciones de Donald Trump.

09 de Julio de 2017

No sólo evitó de nuevo mandar señales de inconformidad y protesta por las formas y el fondo del discurso antimexicano de Trump. Lo saludó con complacencia y aceptó in situ la reiteración humillante de Trump sobre la imposición del muro y su propósito de que México pague por él. Qué lejos está Peña y su gente de la elegancia con la que Emmanuel Macron contestó a Trump.

La reiteración trumpista (la hayan “oído” o no, Peña y Videgaray) ocurrió (y fue “oída por todos”) con motivo de la reunión del G20 en Hamburgo, Alemania. Es decir, este hecho ocurrió a los ojos del mundo entero y fue cubierto por todos los medios de comunicación internacionales, sin que el gobierno de México haya dado algo más que explicaciones simplistas (“no lo oímos”) ni ofrecido ninguna disculpa a los mexicanos al respecto. Se trataba de una reunión on the side lines, es decir, no de Estado ni oficial, en la que no necesariamente se tendría que hablar de la relación bilateral en los mismos términos en que Trump lo ha hecho y Peña Nieto se lo ha permitido. Más aún, cuando al hacerlo así, se rompía una promesa previa de no tocar el tema del muro o de su financiamiento, que desde luego Trump ha incumplido reiteradamente ante la complacencia del presidente mexicano y de su canciller.

Esta ausencia de poder del Estado en el ámbito de la política exterior no es nueva. La pregunta es, si será casual o deliberadamente abyecta la respuesta estatal mexicana con el iluso propósito de, todavía, poder contar con la venia del gran señor de los rascacielos, hoy devenido en jefe de Estado abrupto y desquiciado. Lo hemos dicho en esta columna: Trump es un político narcisista, advenedizo, una anomalía democrática y un peligro mundial, que se volvió presidente gracias, en parte a la ignorancia de un sector del electorado, pero también a la descomposición del sistema electoral semimonárquico que sigue dominando y oprimiendo la democracia sociopolítica estadunidense. Y que fue previamente exacerbado por el hecho de que un político afroestadunidense se haya atrevido a contender por la Presidencia y ganarla.

Regresa la época del oscurantismo binacional y el gobierno de México no hace nada por contenerlo. Al contrario, lo auspicia desde que en agosto de 2016 le jugó una mala pasada a los mexicanos, cuando invitó a Trump a realizar una visita y recibió al candidato en Los Pinos —entonces abajo en las encuestas— con la pompa de una visita de Estado. Más lamentable y vergonzoso fue el hecho de que a su regreso a EU, en un acto político en Phoenix, Arizona, el bufón en jefe atizara de nuevo la hoguera al declarar que México pagaría por el susodicho muro.

Lo ha hecho de nuevo, pero esta vez ya como Presidente y bajo los reflectores globales. La falta de respuesta de Peña pone en evidencia de nuevo la flaqueza con la que el gobierno ha actuado en la definición de su política estadunidense en particular y exterior en general. De haber tenido la oportunidad, desde 2015 cuando Trump se lanzó contra México para proyectarse como candidato presidencial, para refundar la política internacional de México, se ha llegado al abandono y a la poquedad en la defensa de los intereses del Estado y la sociedad mexicanos.

No hay sentido de grandeza en este gobierno. La huída hacia atrás del Estado en este y otros temas, expone a la ya de por sí frágil soberanía institucional y la seguridad existencial de los mexicanos en México y en el extranjero.

En suma, en este acto se mostró muy lamentablemente el grado de enorme debilidad del jefe del Estado y lo muy fallida que ha resultado su política exterior.

lunes, 26 de junio de 2017

¿Qué hacer?

¿Qué sigue después de la nube que se nos montó, después de las elecciones en el Estado de México y en las otras entidades donde se repitieron, en versión moderna, los viejos vicios que nos persiguen desde que el sistema de partido único (y hoy el sistema pluripartidista) secuestró la vida y tranquilidad de varias generaciones de mexicanos?

25 de Junio de 2017

¿Qué hacer frente al marasmo que se presenta cada vez que, en periodo electoral, asistimos a un retroceso democrático y no al viaje hacia el progreso mexicano que bien podríamos lograr, de proponernos mirar hacia enfrente y no hacia atrás (como decía Paz cuando comparaba nuestra cultura política con la de EU), y sacudirnos varias lacras históricas que pesan desde hace siglos, hoy reproducidas en la peor de sus versiones dinosáuricas, prácticamente en todas esas entidades que se dicen de interés público, que son los partidos políticos; y, más aún, que pesan y penetran la infame cultura política mexicana?

Desde las alturas del Estado, pasando por lo más bajo del sistema de estamentos medievales a los que nos hemos sometido los mexicanos, lo que ya no se puede aceptar es que el laberinto socio-político-cultural mexicano nos siga sometiendo al nefando ogro filantrópico que de una manera u otra todos los mexicanos traemos en nuestro sistema, en los genes de nuestro ser nacional, nuestra política exterior y hasta en nuestros símbolos patrios; éste es un hecho tan irresuelto como retrasado.

Y ante el cual, la imaginación política de los actores tradicionales de la política mexicana no han logrado prefigurar con la prístina claridad en que sí lo hicieron en el pasado, aunque a la manera de sus tiempos y ópticas respectivas, personajes como Revueltas, Lombardo, Caso, Gómez Morín, Heberto Castillo y autores como Reyes o Paz, y tantas otras mentes de diversas ideologías, que se entregaron a la causa de pensar un México distinto para el beneficio de todos y no un Mexico en donde se usa a los mexicanos (voto incluido) para lograr concretar los beneficios de particulares cada vez más atrincherados en la protección de cotos de poder económico y político, no precisamente bien habidos: he ahí el eje Salinas-Slim y todos sus derivados pulpescos que lo rodean.

Además del fango vertido sobre la democracia, como lo escribió lúcidamente Roger Bartra, asistimos a un México con una sociedad lastimada por las pugnas políticas de arriba y que presencia desde abajo sin blindaje alguno, y por un régimen de sobrevivencia económica que de milagro no ha provocado erupciones sociales sistémicas y organizadas; eso sí, este deterioro lo han aprovechado bien los grupos informales, (como los cárteles a los que tanto oxígeno les dio la torpeza estratégica de Felipe Calderón). Los complejos tiempos e inequitativas condiciones de la globalización apartan, hoy por hoy (por diversas razones que no discutiré), del firmamento de la política, los escenarios de levantamientos revolucionarios a los que asistimos en décadas pasadas.

Sin embargo, como ha ocurrido en países desarrollados en donde se tuvo una gran inestabilidad social y efervescencia revolucionaria armada, como Italia, España, Alemania, los tiempos actuales exigen mejores condiciones de convivencia democrática y de equidad económica.

Si bien los políticos mexicanos lograron aplacar sus incendiados ánimos en el curso de la transición democrática largamente accidentada (que permearon a la sociedad civil), hoy el alto desánimo político, decepción emocional y baja autoestima que se ve en el seno de la sociedad, en sus organizaciones sociales y hasta en sus universidades públicas, exige respuesta de demócratas de verdad.

Continuar por el sendero de la complacencia va a empeorar todo y lo va a poner al rojo vivo. Los actores políticos lo tienen que entender. Ya Jalisco sentó precedente: bajar el presupuesto a los partidos y ahora, a subirles el tope mínimo de votación al 5% para conservar el registro, es lo mínimo -por ahora- que las instituciones del estado nos deben en esta ardua espera plagada de violencia, inseguridad e impunidad. Eso es lo que impera hacer. Después vendrá el control de daños.



Twitter: @JLValdesUgalde

lunes, 12 de junio de 2017

¿Autogolpe?

Donald Trump ha hecho de todo para llenarse el camino de espinas. Pero nunca se había visto, en la historia moderna de EU, a un Presidente que fuera tan eficaz en cavar su tumba en forma tan expedita. ¿Qué pasa con la Casa Blanca? Desde 2015, en que Trump se lanzó al ruedo por la grande, empezaron la serie de muy paradójicos autogoles. Primero, el autogol mexicano con el que nace su narrativa rupturista. Al día de hoy, no ha obtenido presupuesto para su tan cantado muro, ni consenso social para sacar a los 11 millones de indocumentados, lo cual, supuestamente, haría al entrar a la Casa Blanca.

11 de Junio de 2017

El autogol de su toma de posesión desangelada y que se reconfirmó no sólo con la contundente marcha de mujeres organizada al día siguiente, sino también con la evidente minoría mostrada —por los medios— que tuvo en comparación con las dos de Obama, mellaron su credibilidad, la cual no deja de tocar fondo (37% según Gallup). La marcha de las mujeres es consecuencia del autogol que se auto propinó cuando, en campaña, humilló a las mujeres en forma denigrante. Su islamofobia de campaña y sus ulteriores decretos presidenciales para vetar la entrada al país de ciudadanos musulmanes, fue otro autogol que le ha ocasionado la confrontación con jueces estatales y federales que los han detenido ocasionándole desprestigio interno y externo, así como el enfrentamiento con el Poder Judicial. Y el autogol más certero y que ha definido el marcador en su contra, es el Rusiagate. Estos días asistimos a una soap opera montada magistralmente por los medios y el Congreso, alrededor de las declaraciones del exdirector del FBI, en las que dijo dos cosas: Trump lo presionó para que terminara con la investigación sobre el general Flynn y el Rusiagate, a quien defenestró como Asesor de Seguridad Nacional, por haber mentido acerca de su asociación económica y delictiva con la intervención rusa en las elecciones. Comey, indicó también, que Trump (en total ignorancia de la división de Poderes y de la autonomía de las agencias de gobierno) le exigió lealtad incondicional, a lo cual aquél se negó, razón posterior de su despido. Más autogoles: Jeff Sessions, acusado de reunirse con el embajador ruso en tres ocasiones para participar en la trama del affair ruso, fue designado por Trump procurador General. Su yerno Jared Kushner, asesor estrella, también participó en el contacto ruso y no se duda de que, en el marco de la investigación sobre el asunto, se les vaya a citar a todos a comparecer pronto.

¿Qué más falta para completar el cuadro clínico del TrumPutinismo, que bien puede descomponerse aún más en las semanas venideras?: desde luego, el frente internacional. Durante la campaña, Trump cuestionó, en su usual estilo ramplón, a diestra y siniestra, la utilidad de la OTAN (no precisamente amiga de Putin), criticó a Alemania y China de abusar comercialmente de EU (México ya había sido acusado de esto). Ángela Merkel ya declaró que no se podía confiar en el Estados Unidos de Trump y que se proponía que Europa empezara a valerse por sí misma, incluso militarmente. Fuerte declaración de un aliado estratégico de Estados Unidos. ¿La aldea global en contra de la choza en la que se parapetó Trump, para vergüenza y enojo de sus conciudadanos? La insularidad en pleno siglo 21 cobra cuotas muy altas. En este sentido el proyecto económico diecinuevesco del TrumPutinismo
más pronto que tarde empezará a cobrar víctimas políticas. Y quizá, él sea una más de las varias que han caído.

Técnicamente lo que está ocurriendo es que el gobierno trumpista ha minado consecutivamente la eficacia real y potencial de las instituciones del Estado que se suponía debía administrar y dirigir. Más aún, ha atacado vulgarmente a las instituciones republicanas que tanto orgullo producen a los estadunidenses y tanta estabilidad socio política, y también económica, han logrado construir desde el siglo pasado. ¿Es esto un autogolpe producto de un plan demencial o de la estupidez política, que todos sabemos ha caracterizado a Donald Trump desde que se volvió bufón en jefe de EU?


Twitter: @JLValdesUgaldr

martes, 6 de junio de 2017

China desde las alturas

China no es subestimable en lo absoluto. El camino chino hacia la liberalización ha tenido como colchón de apoyo un crecimiento sostenido que ha transitado entre el 14 y el 6.5 por ciento. Impresionante ritmo de crecimiento estable el que ha tenido ese país y una evidencia de cómo se puede insertar un actor de este calibre en la globalización desde un modelo económico, aunque centralizado, alternativo y sumamente efectivo. 

28 de Mayo de 2017

Según datos del Banco Mundial (http://wdi.worldbank.org/table), el crecimiento anual de China fue de 9.9% y su PIB de 6.9%. En este mismo periodo los datos para EU fueron de 1.7% y 2.6%, respectivamente. Asimismo, siguiendo la misma fuente, el crecimiento del PIB per cápita en China y Estados Unidos fue de 6.9% y 2.6%, aunque al mismo tiempo el PIB total per cápita de China fue de 8 mil dólares y el de EU de 56 mil, lo cual habla de una superior distribución del ingreso en el caso estadunidense.

Por lo demás, los indicadores de estas dos potencias, una emergente y en vías de desarrollo, y otra, clara punta de lanza de la consolidación capitalista de este y el siglo anterior, son reveladores de cómo China avanza hacia el futuro a pasos agigantados. Por ejemplo, en exportaciones totales China alcanza 2,400 millones de dólares y Estados Unidos 2,261 millones.

En el rubro de crecimiento medio anual de la industria, China logra 11% y Estados Unidos sólo 0.7%. Y en los indicadores relacionados con el crecimiento medio anual de agricultura, China alcanza 4.2% y Estados Unidos 1.9%; en el rubro de crecimiento anual de servicios, China logra un impresionante de 10.7% y EU el 1.7%; y por último, en el capítulo del concepto total de reservas, China tiene un gran poder: 3,405,253 contra 383,728 millones de dólares estadunidenses.

Y toda esta numeralia, ¿porqué? Primero, porque China se ha convertido en una revelación global. Su sistema político, centralizado y dirigido por un partido único que controla las decisiones de Estado, ha logrado un revelador éxito económico que, además de ser paradigmático, se presenta como un desafío prospectivo para el control hegemónico de Estados Unidos que se acostumbró a vivir en cierta zona de confort, aceptando incluso excesos propios del capitalismo salvaje que Bush hereda a Obama y que le costó a Estados Unidos el septiembre negro de 2008, que tanto daño ocasionó a la economía y a las finanzas globales.

Segundo, porque China, históricamente ubicada en una franja estratégica para las potencias mundiales en el siglo 20 (principalmente la “perla de Oriente”, Shanghái), se convirtió en la ventana comercial de aquéllas entre los años veinte y treinta. Al tiempo en que, en medio de un maremágnum colonialista, China experimenta un desarrollo muy rápido como potencia comercial y financiera, además de ser un referente cultural para Occidente.

Y tercero, pero no menos importante, porque a partir de este bagaje occidental del cual China aprendió mucho y detentó una ya antigua condición de Metrópolis, convierte a China hoy en un desafío para la arrogante gran potencia estadunidense, que no previó escenarios de recuperación económica, que desde Roosevelt se concibieron para afrontar las crisis económicas del futuro.

Ver Pekín y Shanghái de cerca es revelador del mucho camino recorrido de esta potencia ascendente y de su voluntad de seguir su carrera hacia la conquista del futuro que nadie cuestiona al ver sus éxitos de cerca.

Esto me parece más claro al seguir el errático y arrogante camino que Donald Trump ha escogido a base de plantar zancadillas y empujones a sus contrapartes, incluso si son aliados. Está más claro que nunca que los vacíos que esto está dejando en el camino serán ocupados por potencias como China. O como lo advirtió Confucio: “El fracaso en perseverar en asuntos menores confunde el gran plan”.

El caso de un déspota poco ilustrado


A estas alturas de su Presidencia autodestructiva y desperdiciada, haga lo que haga, Donald Trump es percibido como falso, mentiroso y hasta perverso.  

14 de Mayo de 2017

Ya incluso se le considera como un sujeto bipolar. Es este, en suma, un periodo de gobierno de tal regresión en el que el gobierno estadunidense se encuentra no sólo hecho bolas, sino en una crisis institucional sin precedentes desde que Nixon despidió al fiscal especial Archibald Cox, como parte de su estrategia del “Madman” en los aciagos tiempos del Watergate y a través de la cual intentaba intimidar a sus contrincantes, aparentando un perfil de inestabilidad.

El martes pasado, Trump despidió abruptamente al director del FBI, James Comey, quien a su vez estaba a cargo de la investigación sobre el involucramiento del trumpismo en el contacto ruso. Ya ha trascendido que Trump intentó intimidar a Comey durante una cena privada en la Casa Blanca, exigiéndole lealtad absoluta y la garantía de que no había caso en su contra en el Rusiagate.

Ahora trasciende que el presidente le ofrece a Comey no divulgar la conversación, que presumiblemente grabó, a cambio de su silencio y abstención de declarar en los comités congresionales y en otras instancias en que esta investigación se lleva a cabo.

Al despido grosero de un personero que incluso había sido útil para permitir su triunfo al desprestigiar a Hillary Clinton, se añade ahora este nuevo escándalo de chantaje que rebaja aún más a este Presidente y su equipo a la medianía que lo distingue día tras día. Ésta fue su amenaza en Twitter: “James Comey desearía que no hubiese grabaciones de nuestras conversaciones antes de empezar a filtrar contenidos a la prensa”.

Las reacciones a este acto impune no se hicieron esperar. Adam Schiff, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara baja, comentó: “Para un presidente que acusó sin bases a su predecesor de haberlo espiado ilegalmente, sugerir que él mismo incurrió en una conducta similar es asombroso... el Presidente debería hacer entrega al Congreso de cualquier grabación, o admitir una vez más haber hecho deliberadamente una declaración desviada y, en este caso, amenazante”.

Día tras día, Trump está creando nuevas crisis. En su afán por combatir el establishment, no es capaz, debido a su terco narcisismo y a su supina ignorancia de la cosa pública, de entender sus obligaciones constitucionales y la división de poderes de la democracia estadunidense, que hasta ahora se ha mantenido gracias, principalmente, a las acciones de contención del poder judicial.

Es más, a su ausencia de sensibilidad, la cual es rebasada por su megalomanía, Trump se muestra como un sujeto sin convicción democrática alguna. Su estilo es personalista y autoritario. Se trata de un actor desequilibrado, en crisis emocional permanente, inseguro y paranoico que está poniendo en serio riesgo el orden constitucional estadunidense y de pasada los muchos arreglos institucionales locales y globales, que está desintegrando consistentemente. Es Trump y su ego contra el mundo y en contra de todo lo que lo cuestione. Se encuentra enfrascado en un juego de suma cero en defensa sólo de sí mismo y en el que el “ganar-ganar” es su único objetivo, no importando en todo esto, el interés nacional.

En su embate contra Comey, Trump ha sellado para mal su futura relación con el sistema de inteligencia, el cual le puede hacer mucho daño de continuar su cruzada en contra del FBI y filtrar la información que tan bien Trump ha ocultado, incluidos sus vínculos con Rusia, tiempo atrás con la mafia y el verdadero estado de su misteriosa situación fiscal, que se niega a revelar. Está también en entredicho el apoyo de los republicanos, quienes ya empiezan a mostrar signos de cansancio ante la ineptitud y múltiples patologías de Trump. El desgaste institucional provocado por el trumpismo ha provocado que el Presidente esté siendo devorado por todos los demonios que ha despertado. Ciertamente, consecuencia de la existencia de un déspota ignorante y grotesco.

domingo, 7 de mayo de 2017

México y China, frente a las trampas de Trump

Donald Trump usó de nuevo sus trampas megalómanas: declaró en contra del TLCAN, al día siguiente a favor y, por último, condicionó seguir en el mismo a reserva de garantizar los intereses estadunidenses. Sus bravuconadas no sólo reflejan la falta de oficio de este advenedizo presidente, sino que, a falta de éxitos a 100 años de su inauguración, intenta utilizar lo que sea para remontar este fracaso y su creciente impopularidad.

30 de Abril de 2017

A la memoria de Guillermo Lowenstein

México es usado como chivo expiatorio, lo cual afecta las variables económicas de nuestro país, entre ellas la estabilidad del sufrido peso. El impacto de la narrativa del desquiciado presidente afectaría menos los intereses nacionales, de contar nuestro país con una dirigencia con capacidad, dignidad y sin esqueletos en el ropero. El silencio y la falta de firmeza frente a Trump es la evidencia de que los valores referidos no son activos de la gobernanza de nuestros días ni de la política exterior. De nuevo, Trump usa de escudo a México, sitia al gobierno y éste nada de muertito.

¿Qué nos queda? Iniciar un proceso intenso de diversificación de nuestras relaciones multilaterales con miras a disuadir a Trump y de pasada empezar a despojarnos de una relación hoy traumática y frente a la cual México nunca se preparó debidamente, dada su falta de gran visión del sistema internacional y de lo que queremos hacer en él y de él. Así las cosas, México se encuentra en el límite de su resistencia sistémica (gracias al desgaste profundo de su modelo de desarrollo político y económico) para afrontar los desafíos que el futuro ya nos impuso. Ante el alarde trumpista frente a acuerdos como el TLCAN, se pretende provocar un escenario de múltiples modificaciones en la correlación de fuerza regional y global de Washington. Esto abrirá una brecha no conocida en la relación de EU con el mundo. No se diga el hecho de que los actores económicos se moverán hacia un acomodamiento que busque evitar afectaciones de fondo a su red de relaciones comerciales y sus respectivos acuerdos comerciales. Debido al panorama descrito, podemos ya decir que China se prepara para buscar nuevas alternativas en sus relaciones multilaterales. En este contexto, el liderazgo chino decidió estrechar lazos con varios países como México.

Será vital que México considere medidas de diversificación comercial con varios actores globales relevantes. Esto puede fortalecer relativamente su posición, haciendo más equilibrada su situación frente a negociaciones con otros mercados de destino, los cuales tendrían que estar concentrados principalmente en China, Japón, Corea y Alemania. El refuerzo del Acuerdo de Cooperación Estratégica con China será particularmente importante, pues con ello se contrarresta el efecto negativo de pérdida de mercados relacionados con el TLCAN, específicamente en EU. China es nuestro segundo socio comercial, mientras que México es el primero de China en América Latina. En el año 2015, el comercio bilateral fue de 74 mil 873 millones de dólares (mdd), un incremento de 3.7% con respecto al año anterior. Las exportaciones a China alcanzaron cuatro mil 885 mdd (1.3% del total de exportaciones de México), mientras que las importaciones sumaron 69 mil 988 mdd (5.6% del total de importaciones mexicanas), lo que representa un déficit evidente para México con China, que podría irse equilibrando de profundizarse el trato. Respecto a las empresas mexicanas más importantes dentro de China, están Bimbo y Grupo Maseca. En 2013, Bimbo empleaba a más de mil 400 trabajadores en la región de Pekín y Tianjin: casi el doble de los trabajadores que tenía en 2006. Por otro lado, Gruma (Grupo Maseca) abrió en 2006 una nueva planta en Feng Xian, cerca de Shanghái, gracias a factores como la alta concentración de población en esa zona y uno de los niveles de ingresos más altos. Ante este prometedor panorama comercial, por no mencionar el del intercambio cultural, ¿qué espera este gobierno para avanzar y mandar las señales que correspondan a Washington?

domingo, 23 de abril de 2017

La conjura de los necios

 Con Trump llegó a EU un momento estelar de la tragicomedia política que en el pasado remoto y cercano tuvieron a Hitler, Mussolini y Berlusconi como protagonistas estelares. Esta vez, el constructor de ilusiones de concreto, con sus tuits y su sintaxis atormentada, se asemeja, para demérito de Ignatius J. Reilly, personaje central de la gran obra que titula este artículo, al individuo inadaptado y anacrónico que sueña con que el modo de vida medieval, así como su moral, reinen de nuevo en el mundo. Gran novela tragicómica en todo su esplendor, escrita por John Kennedy Toole y la cual recomiendo ampliamente para adentrarnos en el surrealismo de cabaret al que el trumpismo ha sometido al mundo entero.
     
16 de Abril de 2017

El mundo al revés. Se pensaba, y Trump intentó convencernos de eso, que la era de Obama había producido el momento más polarizante en la relación entre Washington y Moscú desde los tiempos de la Guerra Fría. Durante su ruidosa campaña, Trump elogió la cleptocrática autocracia de Vladimir Putin como modelo, como un ejemplo de valentía e inteligencia. Prometió normalizar relaciones con el autócrata ruso y aliarse para confrontar los peligros comunes. Ahora, Trump bombardea Siria, aliado ruso, después de que Bashar al-Assad gaseara a más de 100 conciudadanos, niños y mujeres principalmente; y su secretario de Estado anuncia una campaña contra el lamentable líder por ser el victimario del pueblo sirio. Los rusos reaccionan y amenazan, junto a Irán, con serias represalias contra Washington en caso de que emprenda otro golpe militar. ¿En dónde quedó el TrumPutinismo que parecía que iría viento en popa en contra del pacto originario de la alianza occidental? Parece que, como todo lo que Trump toca, quedó enterrado en el pantéon trumpista de las muchas ofertas al vapor que el magnate hizo y que no podrá cumplir cabalmente. El asunto sirio es por demás grave, siniestro y lamentable desde todos los puntos de vista. Primero, es una tragedia humanitaria solapada por Rusia y Occidente antes y después de que se instaurara el nacionalismo árabe Baazista fundado por el padre del inclemente Al-Assad. Y, sin afán de adentrarnos en la historia del coloniaje franco-británico y posterior dominación estadunidense, diríamos que, en el presente, Siria sigue siendo una pieza clave del rompecabezas geopolítico de la región.

Bombardear Siria y después, ¿qué? Trump no lo sabe, no sólo por ser un ignorante funcional, sino por el hecho de que no tiene la más mínima idea de estrategia de combate, ni conocimiento del teatro de guerra. No es creíble el sentimentalismo usado por Trump para vengar a los niños gaseados, pero existe la posibilidad de que al bombardear pudiera lograr distanciarse del caliente Putingate en el que se metió cuando presumiblemente se alió con Putin para ganar la elección y con quien se ha enojado porque no le ha correspondido a sus mensajes amorosos. Y existe una última alternativa (por demás perversa, pero típica de un malvado de su talla) del porqué del bombardeo: ante su permanente caída en las encuestas (sólo 40% apoya su gestión) quiso recuperar, sin éxito, la credibilidad perdida. Trump y su desorganizado equipo quisieron ganar momentum y avanzar en su cruzada esquizoide. Lo que es cierto es que Trump ha podido reunir a su alrededor a un equipo dividido y que a la vez se le opone con sordina. Ivanka, su hija, pudo haber influido en el bombardeo de Trump. A pesar de que el general Mattis, secretario de Defensa, afirmara que el bombardeo fue un éxito, otras versiones de prensa e inteligencia estiman que de los 59 misiles lanzados, sólo una treintena atinó en los blancos. Su yerno ha sido comisionado como enviado especial en Irak y, por último, su tóxico consejero, Bannon, después de ser despedido del CSN, se expone ahora al embate de los neoconservadores que lo quieren fuera. Todo un desorden en el centro del poder global. ¿Una conjura de los necios en contra de su necio mayor? De pronóstico reservado, querido (a) lector (a).