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¿Declive o transformación?

 Es un hecho que el trumpismo pretende abandonar el orden liberal sobre el cual se fincaron las reglas del orden internacional de la segunda posguerra y bajo el cual el sistema democrático se ha afianzado históricamente en todo Occidente y en otras partes del globo. Hoy en día vemos que este último se ha ido debilitando gracias a que fuerzas extremistas del nacional populismo (Orbán en Hungría, et al), utilizando este sistema, se han abocado a la destrucción del orden planteado por la democracia liberal. Desde la llegada al poder de Donald Trump, el mundo ha observado con recelo las acciones -contradicción incluida- a la vez aislacionistas como neo imperiales de Washington que se aleja a una velocidad impredecible del pacto atlántico y de su alianza occidental. En su acercamiento con Rusia, a propósito de la guerra ocasionada por la invasión injustificada de Moscú en contra de Ucrania, Trump ha hecho evidente que su visión de la geopolítica se desprende de negociaciones entre paíse...

El trumpismo viaja a Europa

 Un grupo selecto del gobierno de Donald Trump, encabezado por el vicepresidente JD Vance, viajo a Europa la semana pasada. Pete Hegseth, jefe del Pentágono, acudió a la sede de la OTAN para afirmar que a Estados Unidos le preocupa más la frontera sur que la seguridad de Europa, que Kiev no recuperará todo el territorio en manos de Rusia y que Washington no le permitirá el ingreso a la OTAN. Días después Vance, junto con Marco Rubio, secretario de Estado estadunidense, acudió a la reunión sobre seguridad que llevaron a cabo los europeos en Múnich. En esta reunión, Vance en representación propia y de Trump, habló sobre democracia y acusó a la UE de haber abandonado sus principios democráticos y planteó que la verdadera amenaza no eran China ni Rusia, sino que estaba al interior de Europa misma, toda vez que la UE había cancelado las elecciones en Rumania, en donde el candidato pro Putin había aceptado la desinformación de parte de los hackers del Kremlin y que había marginado en Ale...

El jefazo

Donald Trump está cumpliendo a gran velocidad (“muzzle velocity” o “inunda el barco”, Stephen Bannon dixit) sus amenazas de campaña. Ya logró que Panamá pusiera distancia en sus acuerdos con China sobre el Canal de Panamá. Que El Salvador otorgara espacios para recluir a los migrantes convictos en sus temibles cárceles, lo cual Washington está por confirmar si acepta y que México accediera a militarizar su frontera norte con el envío de 10 mil efectivos de la Guardia Nacional que operará para impedir el trasiego de fentanilo y de migrantes irregulares, entre otros temas continentales de enorme importancia para Trump y Marco Rubio. Groenlandia es otra area de la imaginación geopolítica trumpiana y, de acuerdo con las palabras de Rubio, no es broma que Estados Unidos se quiera apoderar de la estratégica isla. Para rematar ahora fue la franja de Gaza la que se incluyó en la discusión. En la recepción que dio en la Casa Blanca a Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, Trump afirmó que...

El regreso al excepcionalísimo neo imperial

Estados Unidos parece estar destinado por la Providencia a azotar a América con la miseria, en nombre de la libertad. Simón Bolívar (1829) En la historia en la que Estados Unidos devino en nación constituida, la idea misma de ser un pueblo elegido justifica el concepto de un mandato histórico para convertirse en la nación elegida, comisionada por Dios para resolver cualquier necesidad que el mundo tuviera. Esta noción de ser elegido entre el resto para jugar un destino peculiar en los asuntos mundiales tiene una explicación triple: la necesidad de obtener a) una identidad particular, b) una serie de rasgos sociales uniformes, y (a pesar de esto), c) un carácter nacional excepcional dentro del concierto de las naciones. Pocos en Estados Unidos rechazan la idea del excepcionalísimo de su país y las implicaciones que este tiene para el sentido de su destino nacional.       Herman Melville, uno de los más respetados literatos estadunidenses, sintetizó esto último en form...

La política exterior contra sí misma

 La presidenta Sheinbaum nos acaba de dar otra muestra más de la ausencia total de inteligencia política en la definición de su política exterior por manifestar su solidaridad con el dictador Nicolás Maduro, quien tomó el poder en Venezuela en forma ilegítima de nueva cuenta. Estos gestos no ayudan en nada a la causa mexicana en su búsqueda de equilibrios que favorezcan sus intereses nacionales. Lo mismo pasa con los envíos gratuitos de petróleo crudo a Cuba (hasta ahora no se ha informado si Cuba paga o no por esto) y el silencio presidencial frente a las atrocidades cometidas contra los derechos humanos de los nicaragüenses por el dúo Ortega Murillo o las intentonas regresivas de Evo Morales en Bolivia. Si Sheinbaum y la cancillería creen que esto no va a afectar las varias negociaciones que están pendientes con Washington, entonces no tienen ni idea de en dónde están parados ni de cuáles tendrían que ser los vectores que dominen la definición estratégica de una política exterior...

Ante la amenaza de intervención, más acciones internas efectivas

La presidenta Sheinbaum insiste en contestar a bote pronto todas las necedades que Trump plantea día tras día, lo cual la rebaja a cohabitar con él en el sótano del debate político que Trump provocativamente estimula, degradaciones e insultos incluidos. Como si no se supiera que el presidente electo es un sociópata y mitómano que ha mentido sobre todas las acciones de su vida, desde a su familia hasta a todo el pueblo estadunidense. Esta disposición a acceder a un diálogo con Trump a la distancia y que se ventila a través de los medios masivos de comunicación, es evidencia de que el gobierno de México aún no sabe como tratar a este personaje, que le está imponiendo la agenda a todos los interlocutores que tiene Estados Unidos; desde Dinamarca que contestó que Groenlandia no estaba en venta después de que Trump afirmara que, por razones de seguridad nacional, esa isla tendría que pertenecer a Washington; hasta a Panamá, cuyo canal, según Trump, debía ser estadunidense, violentando a tod...

La centro americanización de México

La degradación de la vida pública de México no para. Va en aumento en forma fatal. En los últimos seis años la descomposición del país viajó a velocidad supersónica. Grado de inversión a la baja, PIB a la baja, severo aumento de la deuda externa, pobreza, corrupción e impunidad, violencia, asesinatos, descontrol frente al crimen organizado que tiene bajo su dominio amplias porciones del país, semi abandono de los sistemas de salud, educación y de seguridad, una democracia fracturada. En fin, un panorama desolador, que, en el exterior, particularmente en el ámbito del trumpismo ganador, se está leyendo de forma tal que las acciones que emprenda el vecino del norte, pueden traer un mayor intervencionismo. Los signos leídos por el Washington que viene, a pesar de las muy tardías acciones por parte del gobierno de Sheinbaum (incautaciones espectaculares de fentanilo, detención de capos del cartel de Sinaloa y otros como el mini Lic, presencia de García Hartfuch en los teatros de guerra y o...