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El regreso del hegemón, II

Resultan misteriosos y desafiantes los caminos a través de los cuales los grandes poderes se comportan a través del tiempo y de su tiempo histórico más particular e inmediato. Asimismo, también atrae al análisis cómo en este comportamiento se va dando una arquitectura de la correlación de fuerzas que nos ilumina sobre temas y regiones a donde estarían apuntando los actores a fin de consolidar sus espacios de poder tradicionales y otros nuevos. En este ejercicio de geopolítica, la utilización de países y regiones enteras son susceptibles de resultar útiles para el logro de tales objetivos. El conflicto reciente de Ucrania es un caso en cuestión. Ahí, Rusia primero que nadie, sigue provocando las reacciones de Occidente (incluida la OTAN), al recurrir a las movilizaciones militares en la frontera ucraniana, muy en particular en las zonas “independientes”, Donetsk y Luhansk. En estas dos regiones separatistas prorrusas, Putin emplazó a paramilitares prorrusos amenazando la soberanía ucran...

El regreso del hegemón, I

En marzo de 2018, justo en el periodo más crítico del desarraigo trumpista del orden global, escribí en esta columna: “el internacionalismo liberal había sido históricamente el cuadrante desde el que EU definía su política internacional. Se trata de un espacio en que el multilateralismo y las instituciones internacionales, como la ONU, creadas por Washington y sus aliados en la segunda posguerra, tenderían a la consecución de los arreglos económicos, políticos y sociales que le dieran certidumbre y equilibro a la gobernanza global, al tiempo que contendrían los peligros a la paz mundial que representaban para Occidente las acciones del bloque soviético. Era pues, un frente amplio de Occidente y, a la vez, un firme componente del control que los países occidentales pretendían detentar en el ámbito de la bipolaridad que dominó durante toda la Guerra Fría. Desde entonces, EU se caracterizó por ser, indistintamente de si los demócratas o los republicanos gobernaran, un ‘hegemón liberal’. E...

Autocracia golpista

Parafraseando a Marx, un fantasma recorre el mundo, la autocracia golpista. Es un hecho irrefutable que el fin de la Guerra Fría y el galopante y caótico ascenso de la globalización provocaron cambios dramáticos en los sistemas económicos y políticos de prácticamente todos los países del globo. En la relación entre economía y política se generó un choque entre capitalismo y democracia. El primero no le hizo justicia al valor de la redistribución de la riqueza y dinamitó el sistema de bienestar, en parte debido a la insultante acumulación del ingreso y a la ausencia de reformas fiscales duraderas que generaran los recursos para no perder esa batalla económica. Por otro lado, la política sufrió cambios sustanciales y se produjo una concentración de poder en una clase política desprestigiada y que ulteriormente sería rechazada por fuerzas antipolíticas y, generalmente, representadas por fuerzas populistas antidemocráticas, la mayoría de ellas instalada en la derecha. Aunque se pensaba que...

Geopolítica en la era de Biden, II y último

En su explicación sobre las características que tiene el ejercicio del poder en un orden nacional o internacional democrático, el teórico del poder, Joseph Nye (The Powers to Lead, Oxford University Press, 2008), alude al significado y peso que tiene el liderazgo en la conducción de la gobernanza política y económica. Nye plantea que la atracción que despierta una conducción inteligente sobre los gobernados, es determinante para obtener la legitimidad que el liderazgo en democracia requiere, toda vez que la ausencia de este liderazgo generalmente es sustituida por el vacío de poder, la desconfianza y la arrogancia del líder en cuestión. Mi argumento aquí es que el presidente Joe Biden requiere y requerirá de un ejercicio del poder efectivo y afirmativo, amplio, a la luz, sobre todo, del ejercicio anómalo de poder del que Donald Trump hizo y todavía hace gala, sin medir las consecuencias del desgaste que esto tendría para su presidencia y para la fuerza intrínseca que se perdió sobre la...

Geopolítica en la era de Biden, I

La efímera temporada presidencial de Donald Trump fue un fracaso en el frente global. No habrá, a partir de ahora, nadie sensato que se quiera atrever a reivindicar su política exterior como exitosa. Ni siquiera trascendente, más aún hoy, en que ya vemos al presidente Joe Biden hablar, por ejemplo, con Netanyahu acerca del conflicto interminable en Medio Oriente, con miras a establecer bases de conciliación, que no de reconciliación definitiva o total. El desprecio de Trump por el multilateralismo en una etapa crucial del arreglo global institucional llevó a Estados Unidos a un crítico momento de aislamiento global y, de pasada, a sentar precedentes aislacionistas muy peligrosos para el orden mundial. No sólo fue su populismo autoritario el que desgajó a nivel interno y externo a EU, también lo fue su impulso confrontacionista indiscriminado. Ha llegado el nuevo gobierno de Joe Biden y ha demostrado ya su determinación de recuperar, a través de varios frentes temáticos estratégicos, la...

Los pasos de Biden y los pasos de AMLO

Hemos sostenido, con argumentos, que la política exterior de la 4T ha sido de palos de ciego. Y con ésta, la política interméstica —aquella que se dirige a EU— ha sido errática, de falta de racionalidad y de visión estratégica. En el inter, y a pocos días de haber tomado el poder, Biden ya cuenta con un esquema y un equipo ordenadamente armados, que están mandando ágilmente el mensaje de que EU “está de regreso” y dispuesto a reinsertarse en el complejo mundo multilateral del que Trump se retiró violentamente. Esto es una buena noticia para el mundo y para los estadunidenses, aunque no tan buena para otros actores internacionales. Veamos. Es sabido que una estrategia multilateralista es el mejor instrumento para la resolución de conflictos, así como la mejor vía para consolidar o alcanzar sistemas democráticos más plenos y economías más balanceadas. En suma, el multilateralismo es el mejor antídoto frente al conflicto y el desorden que el autoritarismo provoca. No es sorpresa, en este ...

¿Trumpismo sin Trump?

Pensé que podíamos derrotar al odio. No se puede. Sólo se esconde. Se mete debajo de las piedras y luego, cuando le infunde vida cualquiera que tenga un poco de autoridad, sale con las garras en alto. Lo que he observado es que las palabras de un presidente, por malo que sea, importan. Te pueden llevar a la guerra, pueden traer paz, pueden hacer que los mercados vayan al alza o hundirlos. Pero también pueden darle nueva vida al odio. Joe Biden, en entrevista con Evan Osnos ¿Muerto el perro se acabó la rabia? En el caso de Trump y el trumpismo la moneda está en el aire y todo dependerá de las acciones que tomen los sectores dominantes de la clase política preocupada por el grave avance de este nocivo movimiento político que heredó el autócrata. Si las facciones más rampantes del trumpismo se apoderan de la agenda política en Washington y le agitan las aguas al nuevo gobierno reformista de Biden, será una responsabilidad directa del Partido Republicano (PR). Este partido fue incapaz de c...