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Un alcalde en Palacio Nacional

El bochornoso discurso de AMLO en la ONU se ha convertido en la gota que derramó el vaso en lo que se refiere a los fiascos que este gobierno ha tenido en materia de política exterior. Nunca como ahora se había presentado la oportunidad para que el Presidente asumiera su estatura como jefe de Estado. En lugar de ello, optó por adoptar el discurso de un mal alcalde de algún municipio remoto y olvidado de la República. Ante la enorme incertidumbre multidimensional que vive el mundo, además de la crisis geopolítica que ya se está resintiendo, AMLO optó por una visión provinciana y banal de nuestro país y ajena al tema del caso, el mundo globalizado. Se trataba de celebrar el 75 aniversario de la ONU y dimensionar su gran importancia como el cuerpo encargado de mediar en los conflictos globales y afinar el estado de salud del orden internacional. También se trataba de poner en perspectiva el papel que México querría y podría jugar en el cambiante orden global; sobre todo en este momento en...

El presidente enfermo

En esta columna hemos sostenido que Donald Trump es un hombre enfermo. Enfermo de ira y de mediocridad maligna. Acomplejado por su mediocre trayecto como empresario que, en el mejor de los casos, se ha dedicado a quebrar empresas y a ocultar sus finanzas personales, más que a conducirse como un visionario. Lo mismo ocurre en su accidentado devenir como estadista. La pobreza y vulgaridad de su gestión la reconocen en silencio hasta sus propios pares autócratas, como Vladimir Putin. En el medio de un desastroso manejo de la pandemia y de su obscena desfachatez al manejar las protestas raciales con enorme desaseo, este presidente apuesta por el juego sucio con tal de ganar la reelección. Paradójicamente, sus seguidores reconocen este juego sucio como un acto de reivindicación a su dignidad mancillada por el establishment político y de la cual Trump, supuestamente, los querría rescatar, tal y como lo afirma Thomas Friedman en su más reciente colaboración, Who can win America´s Politics of ...

Trump contra Trump

Trump siempre ha jugado para sí mismo. Así lo hizo como empresario (con éxito cuestionado) y así lo hace como el tierno político que es. Pero, esos sí, sin ningún atisbo de disciplina. El partido que usurpó y se dejó usurpar ahora le pide más visión, ideas y menos protagonismo personal, que fue la estrategia que usó cuando fue candidato y sorpresivamente presidente en 2016. El Trump de ese año y el que corre, parecen no diferenciarse. Se tocan íntimamente. El narcisismo del magnate, su muy probable línea roja, no lo deja divorciarse de ese sí mismo que él más ama y que día a día abona con un despotismo muy poco ilustrado. La Convención Republicana fue un popurrí. Por momentos uno se encontraba ante discursos y presencias que remitían al partido demócrata setentero de McGovern: afroestadunidenses, mujeres celebrando los 100 años del derecho al voto. Por el otro lado, una monja en celo por el trumpismo prolife, un policía rabioso en contra de los disturbios y no sus causas y más perlas d...

Joe Biden y Kamala Harris: ¿Dream Team?

 Joe Biden, el muy seguro candidato del partido demócrata y puntero frente a Trump, acaba de seleccionar de entre un grupo de al menos seis aspirantes a la senadora por California, Kamala Harris, como su compañera de fórmula por la vicepresidencia de EU. Desde la selección de Richard Nixon y Lyndon B. Johnson por los presidenciables Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy quizá ninguna designación del candidato vicepresidencial había atraído tan enorme curiosidad entre la clase política y la población civil en EU, así como tampoco había requerido, por parte del nominado presidencial, un escrutinio tan estrecho. Las razones son varias. Biden ofreció nominar como vice a una mujer, algo sólo visto cuando Geraldine Ferraro fue nominada para el puesto por Walter Mondale o cuando John McCain postuló a Sarah Palin como su compañera de fórmula y ninguna ganó la elección junto a su mentor. Ahora resulta ser distinto. Interesante es ver que esta vez Harris sí puede ser artífice de triunfo par...

Las guerras de Trump

El desliz de Trump sobre el aplazamiento de las elecciones no sólo es una muestra más de su personalidad autoritaria y narcisista, también expresa el nulo conocimiento que este hombre tiene de la Constitución de su país. Sus biógrafos lo acusan de padecer de tendencias autodestructivas, delirantes y confrontacionistas (Fire and Fury, Fear, Everything Trump Touches Dies, Trump Revealed). El de Trump se caracteriza por ser un carácter explosivo y conflictivo, que explica sus guerras de lodo contra todo lo que se le oponga. Así empezó su presidencia (los mexicanos son violadores y asesinos) y así parece que está destinado a terminarla. No se vale de la política —no entiende de política, sino sólo de propaganda— como elemento o instrumento transformador, como vehículo de cambio o como factor de avance progresivo hacia la solución y consolidación de las mejores causas de la democracia política en casa y afuera. La anormalidad democrática que esto indica, y que se expresa en una política púb...

Sin política exterior

Hay diferentes razones por las que se explica por qué un Estado carece de política exterior (PE). Una es, simplemente, no tenerla como resultado de los errores estratégicos que conllevan a una política internacional errática y confusa. Otra es la de apostar por error a objetivos que, también por una falta de visión estratégica, resultan ser, al final de todo, fallidos. En lo que más me interesa hacer énfasis es en el escenario en el cual existe una ausencia de política exterior, no por las dos razones arriba señaladas, sino como resultado de una abolición: de una decisión de Estado de tener una no política exterior. Tal es el caso de la PE del gobierno que encabeza López Obrador y de la cual se encarga Marcelo Ebrard. Y hay que decir que este fallo histórico tiene ya, y tendrá en el futuro cercano, implicaciones negativas para México, todo lo cual irá acompañado del aislamiento del país a actores e instituciones centrales para el interés nacional y, en consecuencia, de decisiones ...

Los dos reyes van desnudos

Uno de ellos (Trump) mucho más poderoso y tragicómico que el otro (AMLO), quien es, ciertamente, un líder subordinado al mandato del primero. Ambos con un impulso logorreico infumable y demagógico. Ambos con un grave récord destructivo de instituciones y alternativas democráticas. Ambos se caen requetebién y no se cuestionan sus excesos, que son muchos (¿qué ha dicho AMLO sobre el racismo de Trump?). Tanto en forma como en sustancia son, si no iguales, similares, casi simbióticos: aman el poder absoluto para, a partir de su detención, utilizarlo para destruir los arreglos fundamentales de la democracia que los parió, con el único fin de incrementar su eficacia autocrática. ¿Por qué AMLO va a Washington y por qué no debería ir a visitar a su amigo Trump? Pareciera que, o le tienen mucho respeto o bien, quieren que les haga un mandado, dada la incompetencia de Estado de ambos, que, sobre todo a México, llevará al barranco económico en el muy corto plazo: un favorcito, Mr. Trump, denos c...