El presidente Donald Trump está rodeado por diversas crisis que son producto de su propia circunstancia en los asuntos internacionales. Primeramente, tiene la crisis iraní, que se provocó por su decisión de atacar, junto a su cómplice Benjamin Netanyahu, sin un propósito definido, a Irán en febrero pasado. Los resultados están a la vista de todos. El Estrecho de Ormuz, motivo de una nueva disputa entre Teherán y Washington, ha sido motivo para que Washington vuelva a bombardear a Irán y, además, lo sancione económicamente en forma aún más furibunda y amenace al mundo entero para que no establezca ninguna transacción económica y financiera con Irán (habrá represalias económicas a cualquier país que ofrezca “cualquier tipo de salvavidas a Irán”, Trump dixit). A esto se agrega las diferencias que afloraron entre Trump y Netanyahu a propósito de la estrategia de Trump en Irán, la cual, antes del último bombardeo señalado, incluía una postura más condescendiente frente al autocrático régime...
Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, se ha encargado en días recientes de darle visibilidad a la impúdica condición antidemocrática del régimen que él y su esposa, Rosario Murillo, mal dirigen. En un discurso que pronunció con motivo del 47 aniversario de la revolución sandinista que el 19 de julio de 1979 derrocaría a la dictadura que, por más de 40 años, mantuvo a Anastasio Somoza Debayle en ese país, y reveló en una frase que consolida su autoritarismo: “aquí no volverá a haber elecciones”. La sentencia desenmascara a una tiranía que había cancelado ya la realización de elecciones libres en Nicaragua y le impone a este país un recorrido de no retorno en la triste historia democrática de las Américas. Ya antes, Ortega y Murillo pervirtieron los procesos electorales e impusieron fraudes, encarcelando opositores, y despojando de sus derechos políticos a cientos de disidentes, siendo el caso más notorio y flagrante el de las presidenciales en 2021, cuando el y su esposa se impusiero...