En los dos períodos de la 4T desde 2018, el gobierno ha obedecido a Trump. La de AMLO fue un obediencia agresiva pasiva, la de Sheinbaum es una obediencia que busca su sobrevivencia frente a Washington y las fuerzas centrífugas que están instaladas en el lodazal en que habita Morena y desde donde emergen las presiones a la presidenta sobre todo de su segmento más obradorista y radical anti gringo. Entre la cerrazón del gobierno para negociar astutamente con el gobierno de Trump los términos de la transición hacia el combate frontal a los carteles y las dogmáticas presiones de los sectores extremistas dentro del gobierno, es que la presidenta se encuentra atrapada y a estas alturas con un margen de maniobra para operar muy reducido y del cual no se percatan ella y sus asesores más centrados y confiables. O, si lo hacen, permiten que sus políticas y reacciones más que respuestas y políticas sean las que son con todos los riesgos de reacción violenta que Trump pueda tener. Se t...
México no tiene una relación sana en el entorno internacional. La existencia explicable de la Doctrina Estrada y sus sucesivos corolarios presidenciales han despertado dudas y desconfianzas sobre el verdadero papel que México quiere jugar en el orden mundial, principalmente en los tiempos de la 4T. Tiempos de nacionalismo extremo con objetivos estratégicos poco claros y visibles. Y con derroteros ideológicos que contienen una fuerte dosis de dogmatismo, más que objetivos claros y precisos para defender el interés nacional. A México le urge una política exterior proactiva y comprensiva que sea consecuente con los hechos de la realidad global y regional, los cuales deberá afrontar con el debido pragmatismo y sin principismos fútiles. En efecto, la hechura de la política exterior de nuestro país es un tema controvertido cuya indefinición necesariamente tendrá que resolverse a través de la ejecución de una profunda reforma del diseño institucional y constitucional; tal reforma del Estado t...