Las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, celebradas el pasado 6 de septiembre, y las que se llevaron a cabo el 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, mostraron cómo es que se está dando un cambio de alineación política en Alemania. En Sajonia-Anhalt, Alternativa por Alemania (AfD) obtuvo aproximadamente 43.8% de los votos y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. La CDU quedó en segundo lugar con cerca de 17.2%. AfD consiguió así su primera victoria con una ventaja amplia, y si bien no completó la mayoría absoluta, estuvo cerca de alcanzar los 42 escaños que eran necesarios.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, AfD, en forma sorpresiva, obtuvo el primer lugar, con alrededor de 38%, frente a aproximadamente 35% del SPD. La diferencia fue menor que en Sajonia-Anhalt, pero este resultado contiene un valor discursivo y simbólico que habla de cómo la fuerza que había gobernado ese estado terminó perdiendo después de mucho tiempo. La CDU obtuvo alrededor de un 4.9% y no sólo perdió la mayoría o el poder que llegó a tener en el estado, sino que también quedó fuera del parlamento regional. El impacto de esto es brutal: desde la creación de la República Federal, la CDU no había tenido derrotas significativas, lo cual es un hecho histórico que cambia el rumbo de la política alemana.
Por otro lado, en Berlín no triunfó la AfD, pero también hubo un cambio de partido a la delantera, pues Die Linke, de extrema izquierda, se convirtió en el partido con más votos, con aproximadamente 25%; la CDU quedó cerca del 19%. En Berlín la AfD obtuvo alrededor de 16%; los Verdes cerca de 14% y el SPD aproximadamente 12%. El triunfo de Die Linke en la región significa que la extrema izquierda desplazó a los partidos tradicionales alemanes: si bien no fue una victoria para la derecha, tampoco posiciona a los partidos tradicionales como SPD o CDU. Sin embargo, en este caso se podría realizar una alianza con el SPD y Los Verdes para formar gobierno. Entre lo más destacable que se puede analizar de estos resultados, es que la AfD se ha vuelto la amenaza principal y también la ganadora de este ciclo electoral, teniendo las victorias en dos de los tres procesos de votaciones que se han realizado este año. Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental son ahora los puntos más importantes dominados por el partido en cuestión, todo en la Alemania del Este. Además, aunque no ganaron en Berlín, hay que notar que también ganaron una parte considerable de votantes.
La CDU es el partido con el mayor retroceso político, perdiendo en las tres regiones mencionadas. Las consecuencias escalan para el Canciller Friedrich Merz, que se encuentra envuelto en serios problemas ante la opinión pública y los resultados regionales; hay quienes cuestionan si Merz y CDU siguen siendo aptos para gobernar. Merz declaró que los resultados fueron un completo “desastre”, pero anunció que, a pesar de los resultados, permanecerá como canciller y dirigente del partido. Se prevé que los demás partidos jueguen un papel decisivo en la formación de gobiernos, el SPD siendo el principal aliado de la CDU, aunque haya perdido Berlín, aún tiene una posición que permite formar gobiernos y alianzas en caso de ser necesario. Die Linke que terminó dominando en Berlín, podría jugar a favor de un gobierno de centroizquierda: los aliados de Merz en la SPD y Los Verdes podrían optar por una alianza si llegan a negociar un entendimiento beneficioso para todos.
Si hablamos de escenarios posibles, no se descarta que AfD continúe en relativo ascenso y ganando votantes, pero tampoco llegará a tomar el control total de los gobiernos regionales En resumen, no todo es tan fatal con el crecimiento de la ultraderecha: la CDU y el SPD aún pueden tener iniciativa política y encabezar el Gobierno, pero a estas alturas se ve necesario optar por alianzas que no terminen en una fragmentación, por lo cual habrá que realizar muchos diálogos y concesiones para lograr frenar a la AfD.
Comentarios
Publicar un comentario