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Tirano

Desde mucho antes de la elección estadunidense del 3 de noviembre, hasta ahora, en lo que va del proceso poselectoral, Donald Trump ha intentado mutilar el proceso democrático, en lo que se revela, según el New York Times, como la intentona de golpe bruto en contra de la democracia de Estados Unidos más grande y audaz que se conozca en toda la historia política de la presidencia de ese país. La tiranía de Trump se resiste a irse frente a los ojos azorados del mundo entero por el hecho inédito. Al momento de escribir estas líneas, Donald Trump y su principal y más rabioso secuaz, Rudy Giuliani, habían intentado, sin éxito, desmantelar y bloquear los resultados del estado de Georgia, los cuales favorecieron, como se esperaba, al presidente electo, Joe Biden (los demócratas no ganaban ese estado desde 1992). La certificación dada a Biden por su triunfo en este estado parece ser el precedente inicial para que, de una vez por todas, se termine con este golpe de Estado sin precedentes que el...

You are fired! Goodbye, Narciso

El presidente Donald Trump se fue a jugar golf mientras la nación y el mundo recibían en vilo la noticia del triunfo de Joe Biden por la presidencia. Se trata de una reacción habitual, de desprecio en contra de los valores esenciales de la democracia. Trump actuó desde antes de noviembre 3 como un perdedor. Ahora se da el lujo de reunir a un ejército de abogados para desarrollar la trama que ya tenía planeada desde hace meses, toda vez que intuía que lo que seguía sería la derrota y el fin de su mandato. En esto, Trump sí estaba en lo correcto. Cuando ganó en 2016, ni se imaginaba que lo haría. Le cayó del cielo, gracias, en mucho, a las torpezas de Hillary Clinton. En esta ocasión la trama electoral cerró en forma muy similar a como ocurrió en 2016. Pero al revés. Biden le gano Wisconsin y Michigan. Y aunque Biden perdió en Florida, ganó los mismos estados que Trump le arrebató a Clinton y que le dieron la victoria. Pensilvania, Georgia, Nevada, Wisconsin y Arizona serán esta vez, en ...

Ganará Biden

La contienda presidencial en Estados Unidos entra en su recta final. A tan sólo nueve días de que las votaciones se lleven a cabo, Joe Biden, el candidato demócrata, aventaja al presidente Donald Trump con más de 10 puntos a nivel nacional y en forma importante en todos los estados bisagra definitorios para ganar la votación en el colegio electoral, la instancia última —deteriorada— y definitiva en la que se resuelve el resultado presidencial. Por ejemplo, y de acuerdo a encuestas promedio recabadas por Real Clear Politics (RCP), Biden está adelante en Wisconsin (4.6), Pensilvania (5.1), Florida (1.5), Minnesota (6.0), Arizona (2.4), Nevada (5.2) y Michigan (7.8), todos ellos estados estratégicos. Biden ha mantenido en forma constante esta ventaja desde marzo pasado, cuando se empezaba a perfilar el desastroso manejo de la pandemia por parte de Trump. Esta delantera del demócrata se antoja irreversible, toda vez que Trump ha hecho todo lo que está escrito en el libro para hundirse grad...

El paciente cero

Así ha sido catalogado Donald Trump por los médicos especialistas. Significa que es el paciente desde el que se han originado todos los contagios de covid-19 de los más de 15 funcionarios y colaboradores cercanos en la Casa Blanca, registrados hasta ahora como víctimas del descuido y la negligencia del presidente. El paciente cero también se ha significado por ser el candidato cero, toda vez que en un periodo muy corto de tiempo se ha ido autoanulando en el espectro político. Se convirtió en el candidato presidencial que se propone ir hacia la reelección sin cuidar los protocolos fundamentales que ordena la etiqueta de la alta política de EU. Trump no sólo se infectó de covid-19 por negligencia, sino que también ha impuesto, en su calidad de jefe supremo del equipo médico que lo asiste, un diagnóstico sobre su estado que no corresponde a los estándares que el Centers for Disease Control and Prevention, agencia del Departamento de Salud que monitorea y protege la salud, impone a los con...

Un alcalde en Palacio Nacional

El bochornoso discurso de AMLO en la ONU se ha convertido en la gota que derramó el vaso en lo que se refiere a los fiascos que este gobierno ha tenido en materia de política exterior. Nunca como ahora se había presentado la oportunidad para que el Presidente asumiera su estatura como jefe de Estado. En lugar de ello, optó por adoptar el discurso de un mal alcalde de algún municipio remoto y olvidado de la República. Ante la enorme incertidumbre multidimensional que vive el mundo, además de la crisis geopolítica que ya se está resintiendo, AMLO optó por una visión provinciana y banal de nuestro país y ajena al tema del caso, el mundo globalizado. Se trataba de celebrar el 75 aniversario de la ONU y dimensionar su gran importancia como el cuerpo encargado de mediar en los conflictos globales y afinar el estado de salud del orden internacional. También se trataba de poner en perspectiva el papel que México querría y podría jugar en el cambiante orden global; sobre todo en este momento en...

El presidente enfermo

En esta columna hemos sostenido que Donald Trump es un hombre enfermo. Enfermo de ira y de mediocridad maligna. Acomplejado por su mediocre trayecto como empresario que, en el mejor de los casos, se ha dedicado a quebrar empresas y a ocultar sus finanzas personales, más que a conducirse como un visionario. Lo mismo ocurre en su accidentado devenir como estadista. La pobreza y vulgaridad de su gestión la reconocen en silencio hasta sus propios pares autócratas, como Vladimir Putin. En el medio de un desastroso manejo de la pandemia y de su obscena desfachatez al manejar las protestas raciales con enorme desaseo, este presidente apuesta por el juego sucio con tal de ganar la reelección. Paradójicamente, sus seguidores reconocen este juego sucio como un acto de reivindicación a su dignidad mancillada por el establishment político y de la cual Trump, supuestamente, los querría rescatar, tal y como lo afirma Thomas Friedman en su más reciente colaboración, Who can win America´s Politics of ...

Trump contra Trump

Trump siempre ha jugado para sí mismo. Así lo hizo como empresario (con éxito cuestionado) y así lo hace como el tierno político que es. Pero, esos sí, sin ningún atisbo de disciplina. El partido que usurpó y se dejó usurpar ahora le pide más visión, ideas y menos protagonismo personal, que fue la estrategia que usó cuando fue candidato y sorpresivamente presidente en 2016. El Trump de ese año y el que corre, parecen no diferenciarse. Se tocan íntimamente. El narcisismo del magnate, su muy probable línea roja, no lo deja divorciarse de ese sí mismo que él más ama y que día a día abona con un despotismo muy poco ilustrado. La Convención Republicana fue un popurrí. Por momentos uno se encontraba ante discursos y presencias que remitían al partido demócrata setentero de McGovern: afroestadunidenses, mujeres celebrando los 100 años del derecho al voto. Por el otro lado, una monja en celo por el trumpismo prolife, un policía rabioso en contra de los disturbios y no sus causas y más perlas d...