El 28 de febrero en que Donald Trump y Benjamin Netanyahu bombardearon a Irán, inició una saga conflictiva para Washington, que aparentemente no tiene aún condiciones para terminar. Se inició, así, una guerra que se gestó como si fuera a durar unos días y que, al enquistarse, ha impulsado el aumento de los precios del petróleo y, lo que es peor, se ha llevado por delante la popularidad de Trump, por no mencionar el aumento de los precios de los combustibles y de la inflación, tanto en Estados Unidos como a nivel global. A la fecha, las negociaciones de paz no han cumplido con los objetivos marcados al inicio de la campaña – ni desmantelamiento del plan nuclear ni eliminación de la capacidad militar de Irán. También amenaza con enardecer a los halcones de EU y de Israel que querían acabar con su gran enemigo en Oriente Medio. Después de meses de versiones contradictorias y de negociaciones en círculo, queda sobre todo la duda de los objetivos alcanzados por Washington en una campaña que...
La relación con Estados Unidos está en el peor momento de la historia de la relación bilateral. Los gobiernos de AMLO y Sheinbaum daban esta relación por sentada, como un valor entendido y Trump les cambió la jugada que estaban planeando desde el gobierno mexicano. La respuesta del gobierno a las demandas de Trump, en particular la de detener provisionalmente y en su caso extraditar a Rubén Rocha Moya, ha sido esquiva e incluso burlona. El gobierno de Sheinbaum no ha sido capaz de administrar la relación asimétrica que se tiene con Washington. Los sectores más duros del establishment político se han aprovechado de la interdependencia que guarda México con EU, para imponer términos duros a la relación bilateral. El unilateralismo que ha dominado la política exterior de Washington ha permeado igualmente el clima de la bilateralidad para mal. El fin del multilateralismo decretado por Trump y el inicio de un gobierno supremacista en EU ha impactado directamente en el tratamiento de los tem...