La incompetencia y la enfermedad mental dominan las decisiones de la Casa Blanca en la guerra contra Irán y en otros temas. Donald Trump lleva varias batallas perdidas, interna y externamente, y es probable que también pierda la guerra en Irán. El culto a la figura de Trump está haciendo que el Centro Racional de Decisiones de Wahington pierda piso y rumbo. Por lo pronto, Trump está atribulado. No le salen las cosas. La Suprema Corte de la Nación cuestiona su decreto para impedir el derecho a la nacionalidad por nacimiento en territorio de Estados Unidos y es probable que unos tres meses la Corte falle en su contra. La misma corte le echó para atrás, por ilegales, la imposición generalizada de aranceles que ha alterado las relaciones multilaterales y los mercados globales. El despido de Kristi Noem, ex secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, debido a las salvajadas de ICE en contra de migrantes y ciudadanos estadunidenses, lo cual pone en entredicho su agresiva política migr...
Donald Trump entró a una guerra de lleno que nunca calculó que podría perder. En efecto, el secuestro del Estrecho de Ormuz por parte de Irán es una muestra de lo poco calculado que Trump, el Pentágono y Netanyahu tenían sobre las repercusiones de la toma y bombardeo de Irán, y de los riesgos que se corrían por la aventura bélica. Hemos dicho que los objetivos originales eran dos: el derrocamiento del régimen de los ayatolas y el desmantelamiento del programa nuclear que supuestamente tenía a Irán a meses de lograr un enriquecimiento de uranio suficiente como para hacerse de la bomba nuclear. A la fecha y frente a la crisis económica y energética que afronta el mundo por el conflicto se observan fisuras en la relación de Trump y Netanyahu. “Los objetivos que el presidente ha planteado son diferentes de los objetivos que ha planteado el gobierno israelí”, hizo notar la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, a los miembros de la comisión de inteligencia de la Cámara de Repres...